sábado, 9 de febrero de 2013

Misterios de la Esfinge y las Pirámides de Giza



Misterios de la Esfinge y las Pirámides de Giza





Los egiptólogos y arqueólogos modernos, en su búsqueda por evidencia que pueda explicar los pormenores de la antigua civilización egipcia, han podido encontrar artifactos que supuestamente datan eventos prehistóricos e históricos desde del sexto milenio A.C., reflejado en sus descubrimientos de antiguas dinastías. Es por eso que este cuerpo de científicos han determinado que la construcción de las pirámides de Giza y de la Esfinge, fueron probablemente construídas durante disnastías más recientes, probablemente alrededor del tercer milenio A.C., alrrededor de la época en que supuestamente se habían descubierto los metales. Desafortunadamente, este cuerpo de científicos ha llegado a un obstáculo en términos de ideologías, pues ciertos hallazgos en los campos de la geología y astronomía, contradicen por completo las explicaciones de los hallazgos hechos por los egiptólogos.



Por ejemplo, en la década de los 90’s del siglo XX un grupo de geólogos americanos estudiaron a fondo la Esfinge, la famosa y gigantezca escultura tallada de una sola roca de piedra caliza, la cual mide 240 pies de largo por 66 de alto, y está localizada al oeste del Río Nilo. Estos geólogos estudiaron a fondo los patrones de erosión de esta gran roca, y encontraron que la roca estaba muchísimo más erosionada que otras estructuras hecha del mismo tipo de piedra, y que están localizadas cerca de esta estatua. Los geólogos calcularon que la piedra fue probablemente esculpida en el año 10,000 A.C., basado en los patrones de erosión. También dilucidaron que para haber existido tales patrones de erosión en la roca, que el clima y la flora de ese lugar eran probablemente similares a los habidos en tierras tropicales (y no desérticas), particularmente en los milenios cercanos al tiempo de su construcción.

Los astrónomos han sido igual de irreverentes con los pobres egiptólogos. Basados en estos cálculos razonables hechos por los geólogos, algunos astrónomos modernos recientemente han utilizado herramientas provistas por programas de astronomía para computadoras, y han retrazado la apariencia de los cielos antiguos para el mismo período, alrrededor del 10,000 A.C. Lo que han encontrado fue facinante.

De acuerdo a los modelos representados por estos programas de astronomía, y tomando en cuenta el despacio movimiento de oscilación circular de la tierra, los astrónomos modernos han encontrado que la constelación de Leo aparecía exactamente hacia el este en el día de equinoccio de primavera, antes de que el sol saliera por la mañana, en el antiguo Egipto del año 10,500 A.C. Si estas calculaciones son ciertas, entonces esta construcción tomó lugar durante la era de Leo (desde entonces la humanidad ha pasado por las eras de Cancer, de Gemini, de Tauro, de Aries, y de Piscis, cada una durando aproximadamente 2,160 años). Quién quiera haya sido el autor de esa escultura tuvo la oportunidad de ver a esa estatua presenciando su propia imagen en las estrellas del amanecer durante la simbólica fecha del equinoccio.



Otro detalle interesante con respecto a la edad de esta antigua civilización también proviene de los descubrimientos de los astrónomos y sus modelos de computadoras. Se sabe que la posición de las tres gran pirámides de Giza con respecto a ellas mismas aparenta ser un diagrama en escala de la posición de las estrellas en la correa de la constelación de Orión.



En la pirámide de Keops, en el lado sur de la estructura, hay un ducto que conecta a la superficie de la pirámide con la recámara del Faraón. Cuando este ducto de menos de 5 pulgadas de diámetro fue descubierto se creía que era un pasaje para la ventilación. Sin embargo, astrónomos contemporáneos calcularon la posición de las estrellas de la correa de Orión tal y como se verían en el cielo en el año 10,500 A.C. y se llevaron tremenda sorpresa. Debido a la lenta oscilación de la tierra, los astrónomos descubrieron que la constelación de Orión se encontraba a un ángulo mucho más bajo en el antiguo cielo del año 10,500 A.C que lo que se encuentra hoy en día. Por medio de modelos y cálculos descubrieron que las tres estrellas de la correa de Orión podían ser vistas desde la racámara del Faraón a través del ducto en el 10,500 A.C., hazaña imposible en el día de hoy.


El hombre con su capacidad creativa sin límites, en el aquel entonces del amanecer de la civilización, nos ha demostrado a través de los portales del tiempo que hay ciertos lenguajes universales que son entendidos por todos, incluyendo el idioma de las estrellas. Implícitamente, estos descubrimentos utilizando conocimientos científicos señalan que el uso de herramientas de metal, y por ende, la existencia de la civilización, han sido establecidos por muchísimo más tiempo que lo estimado. Si algún día logramos deshacernos de las creencias impuestas por los egiptólogos modernos, a lo mejor podremos acercarnos a los verdaderos orígenes de nuestra civilización. Si eso sucede, a lo mejor algún día aprenderemos algo más sobre nosotros mismos.






Es en tiempos del Imperio Medio, a finales del III milenio a.C., cuando estas imágenes aparacen con más profusión. Los ejemplos descubiertos en Tanis, pertenecientes a Amenemhat III, de la dinastía XII, ofrecen la paticularidad de que la parte humana de la esfinge se reduce al rostro del faraón, mientras que la melena, las orejas y el resto del cuerpo son de león. Desde inicios del Imperio Nuevo, a mediados del II milenio a.C., aparecen esfinges más desarrolladas, con los rasgos de animal más suavizados; sobre el nemes o pañuelo real ostentan nuevos tocados y adornos, como la doble corona del Alto y Bajo Egipto o la corona atef (la corona blanca del Alto Egipto con dos plumas de avestruz). También llevan amplios collares, e incluso alas plegadas o el cuerpo cubierto de plumas, seguramente en relación con el dios halcón Horus. Ahora la esfinge se identifica con el dios Amón-Re, lo que da lugar a una nueva esfinge con cuerpo de león y cabeza de carnero, el animal sagrado de Amón. Por la gran cantidad y variedad de representaciones halladas, se podría decir que la figura de la esfinge alcanza su apogeo a mediados de la dinastía XVIII, la época más gloriosa del Imperio Nuevo. Más tarde, en época grecorromana, desde el siglo IV a.C., la iconografía de la esfinge se enriquece con la de tipo griego, normalmente femenina y casi siempre con alas, aunque con un simbolismo completamente distinto: para los griegos, la esfinge era un monstruo malicioso.


Pero la más sobresaliente de todas estas representaciones es la Gran Esfinge de Gizeh, que la mayoría de estudios atribuyen a Kefrén, pese a que no existen documentos explícitos del Imperio Antiguo que así lo atestigüen.


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