miércoles, 6 de febrero de 2013

Mapas





La imagen se trata de el mapa de Piri Reis de 1513, contiene un detalle completo del globo terráqueo, incluyendo América y la Antártida 
que no fue descubierta hasta 1818. Según los cartógrafos expertos, 
solo es posible crear un mapa así con imágenes satelitales.¿Un Nuevo Mundo?
Hasta el descubrimiento del mapa de Piri Reis, únicamente existían dos fuentes cartográficas que permitían comprender como Cristóbal Colón entendió sus descubrimientos. La primera de esas fuentes correspondía a un tal Alessandro Zorzi que indicaba que los dibujos que él había creado, correspondían a un mapa original traído a Europa por Bartolomé Colón (hermano del descubridor) en 1506. El mapa de Zorzi tenía información que en 1506 era desconocida, con lo que se puede presuponer que Cristóbal Colón dispuso de una fuente de información privilegiada. El otro mapa superviviente de la época, es obra de Juan de la Cosa, miembro participante de la primera expedición colombina de 1492. El mapa, datado en 1500, muestra correctamente Cuba como una isla, si bien Colón creía que esta isla caribeña era una península asiática.

Lo cierto es que el mapa de Piri Reis, o mejor dicho, la parte de el mapa que se conserva, tiene dibujado un entramado de líneas que atraviesan el Océano Atlántico, denominadas líneas de rumbo, típicas de las cartas de navegación medievales, y no indican ni latitud ni longitud, sino que establecen direcciones. Por supuesto aparece un trazado, correspondiente a la parte occidental de Europa y África y a la oriental de América. Los nombres de las regiones que aparecen están en turco, sin traducir al castellano o al portugués, lo que nos podría indicar que los turcos tenían conocimiento propio de estas costas



Luces y sombras.

Algunas teorías consideran como una fuente clara de misterio la representación, bastante fidedigna, de la Antártida sin la capa de hielo que actualmente la recubre. Actualmente se cree que fue tras la última glaciación que el continente antártico quedó cubierto por el hielo, con lo que esta parte del mapa o bien se dibujó disponiendo de algún instrumento sofisticado que permitiera revelar la superficie terrestre bajo la nieve perpetua o bien se trazó en un momento en que estos hielos no existían, desde un avión o algo similar. Mencionar, a parte, que el continente antártico no se comenzó a explorar hasta el S.XIX.

A este respecto, en 1953, un oficial naval turco, envió el mapa de Piri Reis a la Oficina Hidrográfica Naval de los EE.UU. A fin de evaluarlo, M.I. Walters, Ingeniero Jefe de dicha oficina, solicitó ayuda a Arlington H. Mallery, toda una eminencia en mapas antiguos, que previamente había trabajado ya con el mapa. Éste, quedó fascinado por la localización en el mapa de las Islas Canarias y las Azores. Pero lo que más impresionó a ambos es que los contornos del norte de la Antártida (Tierra de la Reina Maud) representados en el mapa, se correspondían con exactitud al continente que se esconde bajo el hielo en la actualidad e incluso el extremo más septentrional de Tierra de Fuego, que actualmente se encuentra sumergido, coincidía con mapas topográficos del ejército correspondientes al subsuelo marino de esa zona. Tras un largo estudio, Mallery descubrió el método de proyección que tenía el mapa. A fin de confirmar la exactitud de éste, realizó una cuadrícula y trasladó el mapa de Piri Reis a un globo: el mapa encajaba perfectamente. Concluyó que la única forma de la que se pudo dibujar el mapa fue mediante una vista aérea, y que la precisión del trazado en algunos puntos presupondría el uso de trigonometría esférica aplicada a la topografía, un procedimiento que no se conoció hasta mediados del S.XVIII.

Se presume que el mapa original de Piri Reis se conformaba de cuatro partes (señaladas) y contenía la práctica totalidad del saber cartográfico de su época. En sombreado, la única parte que aún se conserva y en puntos, la parte correspondiente al segundo mapa que dibujó el almirante turco.


Y lo más increíble. Si el contorno que aparece en el mapa de la Tierra de Maud se dibujó cuando no existía hielo, el mapa debió realizarse entre 4.000 y el 13.000 años antes de Cristo, el último período conocido sin hielo en esas latitudes.
Quizá uno de los puntos más controvertidos que podemos observar en el mapa de Piri Reis, corresponda a la Antártida. Diversos autores como Charles H. Hapgood ven en este “fleco” una posible reminiscencia de antiguos saberes que dan fe de la existencia de avanzadas civilizaciones en la Antigüedad. En una carta que, supuestamente, dicho profesor envió el 6 de julio de 1960 a las Fuerzas Armadas de su país, Estados Unidos, solicitando el análisis de esta parte del mapa, estos respondieron:

Estimado Profesor Hapgood:
Su solicitud de evaluación de ciertos aspectos extraños del mapa de Piri Reis, ha sido llevada a cabo por esta organización.
Su reclamación a cerca de la parte inferior del mapa, correspondiente a la Costa de la Reina Maud, en el Antártico, así como de la Península de Palmer, es razonable. Hemos encontrado que es la más lógica y correcta interpretación que le podemos dar al mapa.
Los detalles geográficos de dicha parte del mapa, concuerdan con los resultados del perfil sísmico realizado a lo largo de la superficie del continente antártico realizado por un equipo mixto de británicos y suecos en 1949.
Esto indica que la línea de costa ha sido trazada antes de que fuera cubierta por la capa de hielo que actualmente conforma dicha masa continental.
Desconocemos de que forma se pudo llevar a cabo este mapa, suponiendo que se dibujó a principios del S.XVI.

Harold Z. Ohlmeyer. Teniente Coronel, Comandancia de la USAF.

Insistimos en que nosotros nos hemos limitado a traducir esta “supuesta” carta recibida por el Profesor Hapgood. En su libro Mapas de los Antiguos Reyes del Mar (Turnstone Books, Londres 1979), menciona:

Parece que toda esa información ha sido traspasada de persona a persona y que las cartas tuvieran que haber sido creadas por personas desconocidas que recibieron, quizá de los minoicos o de los fenicios, que fueron, durante cientos de años, los mejores navegantes del Mundo Antiguo. Disponemos de evidencias que se recogieron y estudiaron en la gran Biblioteca de Alejandría, en Egipto, y cuyas compilaciones fueron realizadas por los grandes geógrafos que trabajaron allí.

Según el norteamericano, Piri Reis habría podido tener en su posesión una serie de cartas marinas que se salvaron de la quema de la famosa biblioteca alejandrina, ya que esas copias rescatadas, fueron pasando de centro a centro de saber, llegando a Constantinopla. Entonces, en el año 1024, fecha en la que estaba en marcha una Cruzada, al llegar los venecianos a la ciudad, se apoderaron o bien del mapa, o bien hicieron una serie de copias, que circularon por toda la cristiandad, sobretodo entre los marineros:

La mayoría de los mapas – continúa Hapgood – eran del Mediterráneo y el Mar Negro. Pero los mapas de otras zonas, sobrevivieron. Entre estos, se incluían mapas de las Américas y mapas del Ártico y el Antártico. Queda claro que los viajeros antiguos viajaron de Polo a Polo. Tan increíble como puede parecer, la evidencia nunca indica que algunos personajes antiguos, exploraron el Antártico cuando en sus costas no existía hielo. Está claro también, que disponían de instrumentos de navegación muy precisos, que les permitían determinar las longitudes que eran muy superiores a cualquier artefacto que hubieran podido poseer los seres humanos hasta fechas que rondaron la segunda mitad del S.XVIII.
[…]

Esta evidencia de tecnología perdida, nos corrobora en la creencia de muchas otras hipótesis que nos hacen creer en la existencia de antiguas civilizaciones en tiempos remotos. Los “ilustrados” han sido capaces de hacer desaparecer la mayoría de esas evidencias hasta convertirlas en mitos, pero nosotros tenemos la evidencia de que eso no es así. La evidencia requiere que todas las otras evidencias que se han hallado del pasado, sean reexaminadas con otros puntos de vista.

Estas teorías, junto con otras de autores como Erik von Daniken, que pregonan la existencia de antiguas civilizaciones que tuvieron un nivel tecnológico tanto o más avanzado que el nuestro, estuvieron muy en boga durante la década de los 70 y 80. Pero a día de hoy, podemos tener explicaciones más “mundanas” al respecto de estos puntos de controversia sobre el famoso mapa.
A partir del S.XV, los cartógrafos incluían con frecuencia una gran masa de tierra en latitudes muy meridionales, uniendo África con Asia y haciendo del Océano Índico un mar interior. El motivo de esta concepción se debe a una antigua creencia que presumía una tierra muy hacia el sur. Cuando el portugués Magallanes cruzo a través del estrecho que lleva su nombre, al sur de Tierra de Fuego, pensó que la isla que estaba viendo correspondía a la famosa masa de tierra que se mencionaba desde antiguo. Sin embargo, esta idea errónea, no fue corregida hasta el momento en que el pirata inglés Francis Drake, en 1578, pudo cerciorar que se trataba de un error.


Se cree que el hecho de que en el mapa de Piri Reis aparezca la Antártida, se deba a un hecho curioso. Si en el mapa miramos la supuesta Antártida de manera vertical, descubriremos, para nuestro asombro, que existe un más que particular parecido con la zona del mapa que se comprende entre el Río de la Plata y Tierra de Fuego. De hecho, el grupo de tres islas que se denomina Islas de Sara, se podrían asociar perfectamente a las Islas Malvinas y el punto más oriental de la línea trazada en el mapa, se corresponde al extremo meridional de Argentina. ¿Por qué razón iba a ser el trazo de la Antártida el mismo que el del extremo sur de Sudamérica?. Piri Reis pudo darse cuenta, al llegar al Río de la Plata, de que se le estaba acabando la valiosa piel sobre la que estaba plasmando su trabajo. Y a fin de no tener que corregir todo el mapa, lo que le hubiera supuesto repetirlo de nuevo, hizo lo que seguramente todos habríamos hecho: giró la línea costera del trazo hacia el este y describió un semicírculo que cupiera en el cuero. Hay que decir, que esta práctica que parece descabellada, era muy común en la Edad Media.



La gran cantidad de detalles del mapa.

Los ríos principales de América del Sur están marcados pero no nombrados. Es reseñable que debería haber mostrado el Río de la Plata, ya que Pinzón y Juan de Solís por él y lo registraron en sus cuadernos de bitácora. Sin tener en cuenta las partes relacionadas con el mapa de Colón, las escalas en millas son bastante certeras. La tierra se extiende hacia el oeste desde el sur del Río de la Plata. Evidentemente, esta parte del mapa está dibujada de acuerdo a la idea ptolemaica del Mundo, tal y como se puede observar en el Mappa Mundi. Ocho años después, en el prefacio de su libro, Piri afirma que, más hacia el sur, no hay tierra, sólo mar, lo que nos hace suponer que había estado siguiendo los últimos descubrimientos con mucha atención. Y a pesar de todo, desde el punto de vista de la importancia de estos descubrimientos geográficos, el mapa es particularmente significativo por su representación de América Central. 

Recientes estudios confirman la idea de que el mapa posee toda la información importante que existía en el mapa de Cristóbal Colón dibujado y enviado a Europa en 1498, así como en el mapa de Toscanelli que Colón había tenido en sus manos cuando realizó su primer viaje. Esa parte del mapa, tiene islas imaginarias con el dibujo de un loro en cada una de ellas. La isla de Trinidad está escrita como Kalerot, nombre que probablemente se derive del de un cabo en la isla que Colón denominó Galera. Puerto Rico es San Juan Batichdo, y más hacia la costa este de América, vemos el dibujo de una fortaleza. Hay, sin embargo, otra isla al oeste de Trinidad, otra vez con el dibujo de un loro cerca de ella. El dibujo de varias islas frente a las costas sudamericanas y en el lado opuesto a donde está Trinidad, muestra la influencia de Colón en el mapa, puesto que él creyó que este nuevo continente descubierto, no era nada más que un grupo de islas.


Paolo dal Pozzo Toscanelli (1398 - 1492), matemático, astrónomo y geógrafo italiano.


También lo podemos observar en la isla de Haití, llamada por ColónHispaniola. En lugar de dibujarla de este a oeste, tal y como es realmente la isla, aparece representada de norte a sur, tal y como creyó Colón que era, puesto que pensó haber llegado a Cinpango (Japón). Las verdaderas Antillas, se muestran en el mapa, no como islas, sino tal y como pensaba colón, como un continente. Es cierto que cierto lugar bastante cerca de la costa norteamericana aparece una isla marcada como Antilia, pero evidentemente esa posición de la legendaria isla, popularmente considerada como fabulosa y próspera en época de Colón, es incorrecta. Curiosamente, una nota a su lado indica que, contradiciendo la consideración popular, el lugar no tiene nada de próspero y maravilloso. Cuba, por otro lado, se muestra como continente, en total consonancia con las creencias de Colón.

Hasta tal extremo estaba convencido Colón de que Cuba era un continente, que mientras navegaba por las aguas cercanas a sus costas el 12 de junio de 1494, decidió recoger en documento público tal afirmación, y para ello mandó llamar al notario que viajaba con ellos en el barco, Fernando Pérez de Luna, y obligó a toda la tripulación a firmar el documento en el que se declaraba que, desde ese momento era evidente que aquello era un continente y que cualquiera que se atreviese a declarar lo contrario, debería pagar 10.000 maravedíes y su lengua debería ser cortada. Como para contradecirlo…

La razón por la que Piri Reis muestra también la isla caribeña como continente, no responde al miedo que pudiera tener de perder su lengua, sino porque no se veía capacitado para contradecir una afirmación tan rotunda de una eminencia en navegación como era el genovés, que había estado en aquella parte del Mundo varias veces. Cuba también aparecía como continente en un mapa de Colón fechado en 1498, que fue uno de los que empleó Piri posteriormente, así como en otro realizado por el hermano de Colón, Bartolomeo, en 1503, en el mapa del Mundo realizado por Ruysch en 1508, e incluso en el mapa marino de Waldeesmuller de 1507.

Piri llama a las once islas al sureste de Haití “Undizi Vergine”, en italiano, su lengua materna, en lugar de emplear el castellano. Esta es otra indicación de hasta que punto se fiaba el turco del mapa de Colón que estaba en sus manos, y que recordemos es una reminiscencia del primer mapa de Toscanelli, lo que nos permite saber diferentes aspectos de las fases más importantes de la época de los descubrimientos, además de recoger las explicaciones dadas por el español capturado por Kemal Reis en el Mediterráneo y que tomó parte en tres expediciones colombinas, sin ninguna influencia de los posteriores leyendas que surgieron en torno a la época.
Dispersos por el mapa, aparecen otros datos que nos aportan luces sobre diferentes detalles de los descubrimientos. Al lado del dibujo de un barco cerca de las Azores, está escrito que un barco genovés, proveniente de Flandes, se fue a pique y que los supervivientes descubrieron esas islas. De otro registro, podemos saber que el mar denominado Mar del Este, fue denominado por los europeos como Mar Español y que tras los descubrimientos de Colón se le empezó a llamar Ovasana, océano.
En el dibujo que se encuentra cerca de la isla de Santiago, aparece una nota que indica que los nombres de esos lugares fueron dados por un marinero genovés que creció en Portugal. Por otro lado, en el dibujo de un barco que está cerca de la costa de Sudamérica, se presume que toda la información vertida de esa zona, corresponde a Nikola di Juan, que desapareció en el hundimiento de su buque en el lugar. En otra de las notas que se ven en el Atlántico, se hace mención al Tratado de Tordesillas y la línea que dividió el Mundo para los portugueses y españoles.

Hacia el norte, en el dibujo de un pez sobre el que aparecen un hombre y una mujer haciendo fuego, y un bote en que hay tres hombre, se recoge la historia de San Brandon, que fue muy popular en la Edad Media (se llegó incluso a recoger en Las mil y una noches). Piri indica que la leyenda proviene de una fuente cristiana, con lo que, una vez más, podemos comprobar que el turco no renegaba de toda aquella información reciente que pudiera obtener, fuese árabe o cristiana.

Podemos concluir que, tras la revisión que los especialistas han realizado sobre otros mapas de la época, el de Piri Reis es el más perfecto y original, superando con creces cualquier otro que se conserve hasta la fecha.


Mapa de Martin Waldseemüller

Mapa del Mundo de Martin Walldseemüller (1470 - 1520) actualmente en la Biblioteca del Congreso de los EE.UU 


Comparación entre los mapas de Piri Reis y otros mapas contemporáneos.
Los mapas o cartas llamados portulanos, se empezaron a trazar sobre el S.XIII. Tenemos ejemplos de trabajos de períodos anteriores, pero aquellos que pueden ser comparables con los de Piri Reis, pertenecen principalmente a los siglos XIV a XVI.
El primer portulano del que se tiene constancia en Europa, se halla en el trabajo de Adamus Biemensis, en 1076. Posteriormente, apareció el mapa llamado pisano, presumiblemente dibujado en el S.XIII. Los mapas que aparecen tras este período, no muestran el nombre del autor ni la fecha en que se realizó. Así llegamos a los primeros portulanos de Pietro Vesconti, fechado en 1320. A este, se le añadió una sección de Marino Snudus, bajo el nombre de “Liber Secretarium Fidehum Crucis”
De esta manera, considerando el desarrollo de este tipo de “libretos” y cartas, consideramos oportuno realizar una breve comparativa de otros trabajos contemporáneos, especialmente de aquellos mapas que muestran América.
Los portulanos y libros creados tras el S.XIV, mencionan la isla de Brasil, y en 1414 la isla de Cipango y de la Antilia, ya se muestran. Se cree que entre 1474 y 1482, Toscanelli envió un portulano, junto con una carta, a Cristóbal Colón. Desafortunadamente, estos documentos han desaparecido. En la mencionada carta, se supone que Toscanelli dice que, de acuerdo con el testimonio de varios viajeros que habían estado en aquellos lares, si alguien tomara el rumbo siempre hacia el oeste, llegaría a las fronteras de Asia.
La información se expandió por todo el Mundo tras 1507, cuando Amerigo Vespucci escribió en una carta que existía un nuevo continente al que llamó “Novus Mundus”, que como todos sabemos, en su honor se pasó a llamar América. Sin embargo, existe otra versión de la historia, y hay autores que sostienen que el nombre se adoptó porque los nativos de Nicaragua llamaban a una parte de su tierra América. Es cierto que en la primera mitad del S.XVI, este nuevo continente llamó la atención de los geógrafos, y el resultado aparece en varios mapas, dibujados a tal respecto. Piri Reis fue uno de ellos y sin lugar a dudas, entre todos lo mapas realizados entre 1507 y 1550, podemos afirmar que el de Piri es el mejor de los que se llevaron a cabo, no sólo por lo acertado de sus trazos, sino también porque es el que revela un mayor avance para la ciencia y la geografía de la gran aventura que se estaba iniciando: el descubrimiento de un Nuevo Mundo.

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